Contenido del curso

1.1.3 EL CASO ROCHDALE




Todo movimiento de transformación social contiene como referencia un hito fundacional. Para el cooperativismo, sucedió en la ciudad de Rochdale -en el condado de Lancashire, Inglaterra- en 1844. Allí nació un movimiento que alimentó la creación de entidades sociales y económicas más justas y democráticas en todo el mundo.


El 24 de octubre de 1844, al calor de los cambios surgidos de la Revolución Industrial, un grupo de 28 tejedores desocupados constituyeron la Rochdale Society of Equitable Pioneers (Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale). Imbuidos del pensamiento del socialista utópico Robert Owen y animados por la búsqueda de una solución a las desfavorables condiciones laborales y económicas del momento, los impulsores de la asociación se reunieron bajo el amparo de una entidad cuyo objetivo se orientaba a forjar una distribución equitativa de los beneficios del trabajo frente al modelo de lucro y explotación exacerbada que el sistema capitalista expandía globalmente.


Los trabajadores de Rochdale comenzaban a impulsar una nueva forma asociativa bajo las consignas de la solidaridad y el bienestar común. Si bien el sustento teórico ofrecía herramientas para la consolidación de la experiencia -William King, Charles Fourier o el mencionado Owen habían realizado importantes contribuciones-, era necesario fijar normas de organización y administración.


Para ello, los trabajadores se sirvieron de algunas experiencias cooperativas anteriores que no habían resultado plenamente efectivas pero que habían allanado un camino y tomaron como ejemplo algunas reglamentaciones de instituciones como la Sociedad de Socorros para Casos de Enfermedades y de Sepelios de Manchester. Con el aporte de cada uno de los integrantes -27 hombres y una mujer- y tras varias reuniones, la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale logró fijar sus bases de funcionamiento y, más tarde, avanzar en un programa de trabajo. En primer lugar, se propusieron un almacén para la venta de provisiones y ropas. El almacén fue abierto el 21 de diciembre de 1844 y se convertiría luego en la emblemática Tienda de Rochdale, el almacén cooperativo en donde los trabajadores materializaron y afianzaron los principios y valores de un movimiento que poco después comenzaría a difundirse por todo el mundo. También se incorporó la construcción de casas con el fin de mejorar la condición doméstica y social de los asociados, se adquirieron tierras para el empleo productivo de las mismas y se inició la fabricación de artículos para dar trabajo a los miembros desocupados.



Cuestión de principios


En una época en la que se avecinaban sucesos como la oleada revolucionaria de 1848 -levantamientos que ponían plazo final a gran parte de las monarquías absolutas europeas-, los trabajadores reunidos en la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale instauraron con su accionar los principios que se convertirían en los fundamentos de las futuras entidades cooperativas: adhesión abierta, control democrático de los socios, devolución o bonificación sobre las compras, interés limitado al capital, neutralidad política y religiosa, ventas al contado y fomento de la enseñanza. Esos fundamentos conformaban las normas que guiaban el funcionamiento de la cooperativa recientemente montada. Esas reglas, convertidas luego en principios cooperativos generales bajo la denominación de «principios rochdaleanos», fueron actualizándose posteriormente en las distintas reuniones de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) que se llevaron a cabo en París (1937), Viena (1966) y Manchester (1995). Tales cambios incluyeron, por ejemplo, el reemplazo del principio de neutralidad por el de autonomía e independencia, y la incorporación de la cooperación entre las cooperativas y el compromiso con la comunidad en reemplazo de algunos principios iniciales referidos a la operatividad de los emprendimientos. Sin embargo, y a pesar de las revisiones, el espíritu y las consignas de los cooperativistas precursores del siglo XIX continúan vigentes.




Rochdale: Los orígenes de la cooperación



 Rochdale es una ciudad al norte de Inglaterra donde se fabricaron durante siglos franela y sombreros. A finales del siglo XVIII se establecieron la industria de lana y el algodón, las minas de carbón y la fabricación de maquinaria. En 1840 se pasaba hambre en Rochdale y aprovechando cierto elemento radical en la ciudad, nació el movimiento cooperativo en 1844. Sin embargo, sería una frivolidad explicar este nacimiento como respuesta al hambre exclusivamente. Se perseguía un mejor orden socia mediante colonias domésticas autónomas, por lo que se puso en marcha:


 La obtención de capital 


 La apertura de una tienda 


 La construcción de casas 


 La creación de autoempleo



 Los primeros cooperadores, también llamados pioneros, vendieron en la primera tienda mantequilla, azúcar, harina, avena, té, tabaco y velas. Sin embargo, como la compañía de gas no se fiaba de esta nueva forma de vender, se les cortó el suministro y los dependientes de la tienda tuvieron que quemar las velas para iluminarla. También dieron pruebas de su generosidad y confianza en el proyecto al no cobrar ningún pago por sus servicios hasta que no hubiera beneficios.


 Costó, curiosamente, a los primeros cooperativistas acostumbrarse a la comida no adulterada. No les gustaba la harina porque su color era oscuro al ser más pura. Necesitaban comida a precios, pesos y medidas justos. La cooperativa proporcionaba ayuda a los enfermos y entierros para los muertos, la construcción de casas y seguros. También custodiaban los ahorros de los trabajadores, permitiendo el control por parte de estos.


 Pero los cooperadores también necesitaban nutrir sus mentes además de sus estómagos, por lo que consideraban que la educación era fundamental. Celebraban conferencias, tenían sala de lectura y biblioteca -precursora de las bibliotecas públicas de préstamo-, impartían clases de economía política, matemáticas, francés, ciencias y leyes, y hasta astronomía y boxeo.


 Willian Cooper fue nombrado cajero de los veintiocho miembros originales y Samuel Ashworth fue nombrado vendedor. Inicialmente, la tienda se abrió dos noches a la semana. Después de tres meses, esto se extendió a cuatro noches a la semana y los pioneros ampliaron la gama de mercancías que vendieron.


 Al igual que con todas las cooperativas, el Rochdale Pioneers fue propiedad y dirigido por sus miembros y por lo tanto, una reunión del comité se celebraba semanalmente en la casa pública Weavers ‘Arms. Después de un año de negociación la membresía había aumentado a 74, el capital ascendió a £ 181 y el total de las recaudaciones para el año fue £ 710.


 Los pioneros lograron progresar lentamente y desde 1850 esta progresión se aceleró, aunque sería incorrecto decir que los Pioneros nunca experimentaron dificultades.


 Se habían formado muchas otras empresas cooperativas en el Reino Unido. Algunos fueron exitosos, pero la Rochdale experimentó dificultades económicas a finales de la década de 1840, pero los mayoría no lo fueron y la gente empezó a buscar a los Pioneros de Rochdale como inspiración sobre cómo manejar una exitosa sociedad cooperativa. Muchos adoptaron los valores y principios de los Pioneros y comenzaron a adaptar sus Reglas a sus propias sociedades.


 No pasó mucho tiempo antes de que la fama de los Pioneros se extendiera en el extranjero.


LOS PIONEROS DE ROCHDALE ERAN HOMBRES LOCALES DE ROCHDALE.


 Algunos eran conocidos entusiastas de la cooperativa y habían participado en empresas cooperativas anteriores en la ciudad, mientras que otros eran cartistas e idealistas. Todos eran hombres que trabajaban. Más de la mitad estaban involucrados en el comercio textil – diez eran tejedores de franela, mientras que otros eran cloggers, zapateros, carpinteros o ebanistas.


 Inicialmente, había 28 Pioneros, la mayoría de ellos eran artesanos relativamente bien pagados y algunos estaban en el negocio por su propia cuenta. Fue su idealismo y visión de un mejor orden social que los inspiró a formar la Sociedad de Pioneros Equitativos de Rochdale. Sin ese ideal, la Sociedad nunca habría sido formada; sin ella las dificultades de los primeros años no habrían sido superadas, en resumen, sin un ideal, no habría habido ningún Movimiento Cooperativo.



LOS PRINCIPIOS DE ROCHDALE


 A lo largo de los años se han resumido las reglas originales y las prácticas recomendadas de la Sociedad Equitativa de Pioneros de Rochdale y de ellas se extrajeron lo que se conoce como los Principios de Rochdale de Cooperación.


 Las reglas de conducta originales publicadas en el almanaque anual de los Pioneros fueron:


 Que el capital debe ser de su propio proveedor y llevar un tipo de interés fijo.


 Que sólo las disposiciones más puras que puedan obtenerse deben ser suministradas a los miembros.


 Que el peso completo y la medida debe darse.


 Que los precios del mercado deben ser cobrados y no se da crédito ni se le pide.


 Que los beneficios deben dividirse proporcionalmente sobre la cantidad de compras realizadas por cada miembro.


 Que el principio de «un miembro un voto» debe obtener en el gobierno y la igualdad de los sexos en la membresía.


 Que la gestión debe estar en manos de oficiales y comités elegidos periódicamente.


 Que un porcentaje definido de los beneficios debe asignarse a la educación.


 Que las declaraciones frecuentes y los balances se presenten a los miembros.


 Los Valores y Principios abarcados por el movimiento cooperativo mundial actual han evolucionado a partir de los ideales de los primeros cooperadores de los siglos XVIII y XIX. Están incorporados en la Declaración sobre la Identidad Cooperativa publicada por la Alianza Cooperativa Internacional.



CONCLUSIÓN


«El cooperativismo nació como respuesta crítica al capitalismo. Ese fue el sentido profundo de la extraordinaria creación que inmortalizó a los Pioneros de Rochdale. Porque en 1844 los fundadores de la primera cooperativa de consumo llevaron a la práctica un modelo de organización económica y social basado en la solidaridad. Y lo hicieron, precisamente, en un contexto de crisis provocada por un sistema que privilegiaba la máxima ganancia como fin principal y último».



En la actualidad, según estima la ACI, el sector cooperativo cuenta con 1.000 millones de miembros y brinda más de 100 millones de empleos en todo el mundo. De Rochdale al presente, de los 28 trabajadores textiles a los millones de asociados, el cooperativismo, con sus principios y logros, ha consolidado su propuesta como modelo económico y social capaz de contribuir a transformar la realidad desde la solidaridad.



Fuentes:

 



Vistas
239 Número de vistas
195 Vistas de miembros
44 Vistas públicas
Compartir en redes sociales
Compartir enlace
Usar un enlace permanente para compartir en redes sociales
Compartir por correo

Por favor iniciar sesión para compartir esto webpage por correo.

 

© 2019 Gobierno de Puebla.
Aviso de privacidad