Contenido del curso

1.2.2 Los ocho principios cooperativos en México

1.2.2 Los ocho principios cooperativos en México


En México existen ocho principios cooperativistas, los cuales se enuncian en la Ley General de Cooperativas.


1. Libertad de asociación y retiro voluntario de los socios


Decisión voluntaria de los individuos para ingresar a una cooperativa.


Compromiso con la productividad, la buena conducta y la educación continua.


Apertura de la cooperativa para la aceptación de nuevos socios de acuerdo con sus necesidades, pero sin distingo por raza, género, filiación política, creencias religiosas o actividades sociales.


2. Administración democrática


La asamblea general de socios es el órgano supremo de la cooperativa.


Todos los socios son iguales, con los mismos derechos y obligaciones. Poseen una voz y un voto, sin importar el monto de su aportación, con una libre y responsable elección de representantes y dirigentes.


Participación igualitaria con base en la lealtad a la cooperativa, la responsabilidad individual y colectiva, la solvencia ética y moral, la madurez y responsabilidad personal, para asegurar el desarrollo sustentable.


3. Limitación de intereses a algunas aportaciones de los socios, si así se pactara


El capital de trabajo de la cooperativa se integrará con las aportaciones de los socios y con los rendimientos que la asamblea general acude que se destine a incrementarlo.


Dado que el capital de una cooperativa es resultado del trabajo de los asociados, no debe prestarse a la especulación.


Las aportaciones podrán hacerse en efectivo, bienes, derechos o trabajo.


Las aportaciones estarán representadas por certificados: nominativos, indivisibles y de igual valor, cada socio deberá aportar cuando menos el valor de un certificado.


Se podrá pactar la suscripción de certificados excedentes o voluntarios, para ayudar al desarrollo económico y social de la cooperativa, por los cuales se percibirá un rendimiento de acuerdo con las tasas bancarias de renta a plazo fijo; sin que dicho pago afecte al capital de trabajo o al patrimonio social.


4. Distribución de rendimientos en proporción a la participación de los socios


Se busca lograr un equilibrio entre los intereses de la cooperativa y los intereses de los socios, primero se tiene que producir, cubrir costos y gastos, pasivos, etc., y después, distribuir los rendimientos, hay que dar para poder recibir, ningún socio debe costarle a la cooperativa; hay que empezar por producir para poder percibir beneficios.


Los rendimientos anuales se repartirán de acuerdo con el trabajo aportado por cada socio.


El trabajo debe evaluarse a partir de los siguientes factores: calidad de desempeño, tiempo, nivel técnico, preparación y escolaridad comprobada, en las sociedades cooperativas de productores, la prestación del trabajo personal de los socios podrá ser físico, intelectual o ambos y procurar generar un superávit que se repartirá equitativamente


5. Fomento de la educación cooperativa y de la economía solidaria


Las cooperativas están obligadas a preparar a sus asociados en ambos temas, a partir de capacitación específica, tanto técnica como humanística, que se oriente hacia la responsabilidad social, la preocupación ecológica, el desarrollo cultural y la procuración de oportunidades solidarias.


La difusión de los modernos principios cooperativistas constituye un factor esencial para el éxito de la organización frente a la economía de mercado imperante.


Pretender formar buenos y capaces cooperativistas, pues se requiere de la capacitación consciente, activa y responsable de todos los socios para alcanzar el logro de los objetivos comunes.


6. Participación en la integración cooperativa


Las cooperativas se deben brindar ayuda mutua, siempre dentro del marco de la confianza, la solidaridad y la alianza fraternal, no de la subordinación ni del paternalismo.


Se reconoce la existencia del movimiento cooperativo nacional, cuyo máximo representante será el consejo superior del cooperativismo.


Los cooperativistas se podrán agrupar libremente en federaciones, uniones o cualquier otra figura asociativa con reconocimiento legal, que garantice el respeto a todos los asociados en su integridad y su patrimonio.


Estos organismos de agrupación de las cooperativas, entre otras funciones, tendrán la de coordinar y defender los intereses de sus afiliados y la de procurar la solidaridad de sus miembros, así como la de fortalecer la economía solidaria.


La implementación de los planes sociales conjuntos y de los planes educativos y culturales comunes, son necesarios para el proceso de integración cooperativa.


7. Respeto al derecho individual de los socios de pertenecer a cualquier partido político o asociación religiosa


Este es uno de los nuevos principios que la nueva ley general de sociedades cooperativas mexicana adiciona a los seis principios rectores del movimiento cooperativo mundial.


En este principio se reconoce dos derechos o garantías individuales de todos los mexicanos, asentados en la constitución política de los estados unidos mexicanos: la libertad política de todos los ciudadanos sin distingo alguno y la libertad de creencias.


El ejercicio de estos derechos tiene carácter personal, por ello, deben llevarse a cabo con una actitud respetuosa de la institucionalidad y la operatividad normal de las cooperativas, las cuales, en tanto que organizaciones de trabajo, son apolíticas y laicas.


Es importante recalcar que toda libertad propia termina donde principia la ajena. No se justifica el atentar contra la unidad y la estabilidad de una cooperativa, aduciendo estos derechos de naturaleza absolutamente personal.


8. Promoción de la cultura ecológica


Este es el segundo de los dos nuevos principios que la ley mexicana adiciona.


La asamblea general de socios tiene la facultad de conocer y resolver sobre las medidas de carácter ecológico que se propongan.


La promoción de la cultura ecológica debe formar parte de la educación cooperativa, recordemos que el respeto a la naturaleza es la base del desarrollo sustentable.


La obligación de implementar cursos de capacitación en materia ecológica, para todos los cooperativistas es, pues, un imperativo legal, moral y ético. El objetivo de este principio es lograr que las cooperativas, al mismo tiempo que realizan sus actividades productivas, tomen en cuenta la importancia de proteger al medio ambiente.

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