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¿QUÉ ES EL PODER SOCIAL?

Deslumbrados por el impresionante crecimiento de los aparatos del Estado y de las organizaciones empresariales y corporativas, y su descomunal poder alcanzado en el mundo moderno, los académicos dedicados a estudiar estos fenómenos, se han olvidado casi por completo de la existencia de ese tercer ámbito de poder que es la sociedad civil. De alguna forma, las sacudidas provocadas por las crisis recurrentes del modelo dominante y, muy especialmente, el crack financiero del año 2008 ha hecho voltear las miradas de nuevo hacia ese tercer dominio durante la última década. Igualmente, las reacciones sociales ante las crisis, cada vez más lacerantes, expresadas en protestas, resistencias y formas nuevas y antiguas de protección, han contribuido a la documentación y análisis de este sector soslayado (De Sousa Santos, 2011; Zibechi, 2010)

La importancia del sector civil no sólo como entidad diferente de lo “público” y lo “privado”, sino como una fuerza de transformación de la sociedad, ha comenzado a ser documentada y reflexionada por diferentes corrientes de la ciencia, la filosofía y la política. Este re-descubrimiento ha sido también ligado con el fracaso del principal baluarte de la modernidad: La democracia. En efecto, la cada vez mas clara ineficacia de la llamada democracia formal o representativa ha desplazado la atención hacia otras formas de democracia ligadas con la vida cotidiana que, de pequeña escala o circunscritas a ciertas actividades o dimensiones, han demostrado ser más efectivas que la organizada desde el estado moderno. Esto ha re-impulsado las antiguas ideas de democracia participativa y democracia radical, especialmente como fórmulas para orientar la resistencia socioambiental (Calle, 2011)

Sí parece novedosa la fuerza que deriva de la sociedad organizada, ya sea para resistir una agresión o para construir modos de vida que logran una resistencia de manera permanente. Es decir, una fuerza que ejerce un contra-poder a los intentos de dominio, sujeción o explotación por parte del Estado y del Capital.

En suma, el poder social es aquella fuerza que emerge de manera independiente o autónoma desde la sociedad civil y que busca mantener el control sobre las fuerzas provenientes del Estado y del Capital, así como del meta-poder informático dominado por estos últimos. El poder social existe, se construye y expresa en territorios concretos, cuya escala está determinada por el nivel de organización de quienes lo ejercen, es decir, su capacidad de autogestión, autonomía y autosuficiencia.


LA SUSTENTABILIDAD COMO PODER SOCIAL

En virtud de que estamos situados en una crisis de civilización, es necesario generar un nuevo modelo civilizatorio, una modernidad alternativa, cuya configuración no es solamente asunto técnico, económico, informativo o educativo (Toledo, 2011). Toca las fibras profundas de las relaciones entre la especie humana y la naturaleza y de las relaciones entre los seres humanos. Ecodesarrollo, decrecimiento, ecosocialismo, buen vivir, y sustentabilidad, son algunas de las principales propuestas teóricas que hoy circulan en los ámbitos académicos. De ellas, la familia de lo sustentable (desarrollo sustentable, sociedad sustentable o simplemente sustentabilidad) ha sido la más difundida. Es en la relación entre los seres humanos y los procesos naturales, en ese nicho de la cotidianidad donde se produce la vida misma, donde al parecer se encuentran las claves para remontar la situación actual. El poder social surge entonces como una fuerza emancipadora con capacidad de superar la crisis de civilización mediante la acción organizada y consciente, dirigida  hacia una triple reparación: La regeneración del entramado social, la restauración del entorno natural y planetario seriamente dañados, y la recomposición y el rescate de las culturas dominadas, excluidas, explotadas, de los mundos periféricos (Dussel 1977). Las acciones por crear un mundo alternativo, por una sociedad sustentable, pasan entonces por la construcción o ensanchamiento del poder social o ciudadano.


¿CÓMO SE CONSTRUYE EL PODER SOCIAL?

La movilización de las ciudadanías y sus organizaciones alcanza su forma de poder social cuando se salta de la protesta o la mera resistencia al control efectivo de espacios: barrios de ciudades, municipios, regiones. Cinco criterios permiten visualizar una plataforma mínima para la construcción del poder social o ciudadano:

1.- El poder social no se construye en abstracto sino en los espacios concretos de los territorios; es decir, se realiza una práctica política espacial o territorializada, no meramente discursiva o abstracta.

2.- El poder lo construyen los conglomerados sociales (no partidos políticos ni gobiernos, ni empresas o corporaciones) en iniciativas, proyectos o movimientos de carácter multisectorial, es decir, por núcleos organizados y conformados por diferentes actores o agentes sociales, ensamblados mediante el consenso (democracia directa y participativa), y en los que participan tanto los actores locales (habitantes o usuarios de un cierto territorio) como aquellos que, sin pertenecer al territorio, se encuentran articulados a los primeros a través de los flujos de información, monetarios, asistenciales, educativos y tecnológicos. 

3.- El poder se construye para favorecer, mantener y acrecentar el control de los habitantes o usuarios locales o territoriales de una cierta región sobre los procesos naturales y sociales de mayor escala que los afectan; única manera de garantizar la calidad de vida y bienestar de las ciudadanías locales y regionales. 

4.- El poder social se construye en lo concreto de manera incluyente, mediante la orquestación de habilidades, conocimientos y roles, más allá de las particulares creencias, ideologías, historias y ocupaciones de los participantes, y a través de la discusión, la autocrítica, la disolución de las diferencias y la complementariedad de visiones y puntos de vista.

5.- El poder social requiere, además, de conocimientos acerca de la realidad social y natural del territorio. Por consiguiente, resulta de gran significado la participación de científicos y técnicos con conciencia ambiental y social, capaces de aplicar conocimientos pertinentes. Esto supone la integración de universidades, centros tecnológicos y académicos que se vuelcan a apoyar el proceso de empoderamiento civil, dotados de nuevos enfoques, métodos y aproximaciones epistemológicas; es decir de una ciencia y tecnología crítica, descolonizada y liberadora.  



EL HOGAR COMO CÉLULA DEL PODER SOCIAL

Es a escala del hogar donde se ponen en práctica los principios básicos de la sustentabilidad. Esto se logra mediante la implementación de acciones en relación con la alimentación, la salud, la vivienda, el agua, la energía, el ahorro y el crédito, todo lo cual surge, a su vez, de la toma de conciencia, ecológica y social, de los miembros de la familia, de un cambio de actitudes y, en fin, de la adopción de una nueva filosofía por y para la vida. Esto supone un cambio en el habitus, en la cultura convertida en cuerpo, en las maneras, en la costumbre in-corporada. (Bourdieu).

En el caso de la alimentación se trata de que el hogar alcance, en la medida de lo posible, el autoabasto de alimentos sanos, nutritivos y producidos bajo esquemas ecológicamente adecuados (agricultura orgánica o ecológica) o la obtención de aquello de redes y mercados solidarios, justos y orgánicos. El hogar debe buscar también la autosuficiencia en agua y energía, lo cual implica la adopción de tecnologías apropiadas, limpias, baratas y seguras. La vivienda debe ser construida con materiales locales, no tóxicos y producidos bajo fórmulas ecológicamente correctas. Finalmente, la salud se alcanza mediante la acción conjunta del consumo de alimentos sanos, materiales no tóxicos, agua limpia, adecuados dispositivos sanitarios, y el empleo no sólo de una sino de varias tradiciones médicas (desde la acupuntura, digitopuntura, homeopatía y herbolaria hasta las diferentes medicinas industriales).

 



EL RELOJ DE LA SUSTENTABILIDAD: DOCE CAMPOS DE ACCIÓN.

Como resultado de lo aprendido del cúmulo de experiencias existentes, es posible identificar doce campos de acción que resultan básicos en la construcción de un proceso de sustentabilidad. Los campos que hemos podido establecer son: Economía social y solidaria; Manejo sustentable de ecosistemas; Formas de gobierno descentralizado; Revaloración de la cosmovisión; Vivienda digna; Seguridad ciudadana; Programas de comunicación y Diálogo intercultural; Salud integral; Energías renovable; Impulso a sistemas financieros locales; Impulso a formas alternativas de generación de conocimientos, saberes y tecnologías apropiadas; Programas de cultura y educación ambiental.


DOCE CAMPOS DE ACCIÓN DE LA SUSTENTABILIDAD

  1. Economía social: Prácticas productivas y comerciales basadas en la diversidad, solidaridad, y equidad de los participantes, y en el consumo responsable. Empresas sociales. Mercados justos y orgánicos.

  2. Ecología: Sistemas agropecuarios, forestales, extractivos y pesqueros ambientalmente amigables, con o sin certificación y basados en el uso de la energía solar, directa o indirecta. Reciclaje de basura, desechos, agua, residuos sólidos y energía. Existen cientos de ejemplos entre cooperativas de café orgánico, comunidades forestales y cooperativas pesqueras.

  3. Gobierno: Democracia directa, participativa y multi-escalar, fundada en asambleas, consultas, referendos, comités ciudadanos y renovación de dirigentes, sin partidos políticos. En Oaxaca existen cientos de municipios bajo este esquema.

  4. Cosmovisión: Modos de vida basados en el respeto a los recursos, procesos, ciclos y servicios de la naturaleza, y en las relaciones de reciprocidad, equidad y solidaridad entre los individuos y los conglomerados humanos. Existen 7 mil lenguas habladas por pueblos originarios, con una población estimada entre 300 y 700 millones.

  5. Vivienda: Hogares ecológicos y autosuficientes en alimentos, agua, energía y materiales; y el reciclamiento de agua, basura y desechos.

  6. Seguridad: Autodefensa mediante la creación de policía local, comunitaria, municipal o regional. En la montaña y costa de Guerrero existen 104 comunidades bajo este esquema y recientemente en Michoacán y otros estados del país están surgiendo nuevas autodefensas.

  7. Comunicación: Medios comunitarios o colectivos como estaciones de radio y canales de televisión, sitios web, periódicos y publicaciones diversas de escala local o regional.

  8. Salud: Clínicas locales orientadas a la medicina preventiva y familiar, donde coexisten diferentes corrientes médicas: herbolaria, acupuntura, temascales, homeopatía, holística, industrial, etc.

  9. Energía: Diseño e implementación de dispositivos basados en energía solar y de pequeña escala, como generadores fotoválticos, mini hidroeléctricas, mini plantas eólicas, etc. de carácter social, público y privado.

  10. Sistema financiero: Creación de cooperativas financieras o bancos del pueblo de escala local, comunitaria, municipal o regional, con o sin uso de monedas sociales de circulación restringida en tiempo y en espacio.

  11. Ciencia y tecnología: Apoyo de investigadores y técnicos de universidades y tecnológicos capaces de asumir el diálogo de saberes, la investigación colectiva, interdisciplinaria e intercultural. 

  12. Cultura y educación: Rescate de valores culturales, programas educativos adecuados a la realidad local, y recuperación del orgullo étnico.


Fuente: Toledo M. Víctor; Ortiz-Espejel, Benjamín. (2014). Regiones que caminan hacia la sustentabilidad. Una geopolítica de las resistencias bioculturales. México. Pp. 23 – 34.



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