Contenido del curso

3.2 Redes de Colaboración y Economía Solidaria

3.2 REDES DE COLABORACIÓN Y ECONOMÍA SOLIDARIA

 

La revolución de las redes. La colaboración solidaria como una alternativa pos-capitalista a la globalización actual.

Euclides André Mance

De modo amplio y mundial, se realiza la organización de redes de colaboración solidaria tendiente a construir una sociedad alternativa al capitalismo, valiéndose de los recursos producidos en él. Para hacer viable esta meta se requiere una condición, practicar el consumo solidario.

Lo anterior se refiere a que, en todas las actividades de consumo se dé preferencia a productos producidos por las redes de colaboración solidaria, aunque estos productos tengan un costo más alto que los productos elaborados en la red capitalista. Sin embargo, resultan ser más baratos en su mayoría, una vez que en la colaboración solidaria no existe la figura de acumulación privada de ganancia.

Cada célula de colaboración solidaria que surja, dará oportunidad al surgimiento de otras y así progresivamente, los excluidos del capitalismo construirán una alternativa económica al propio capitalismo como modelo de reproducción social.

Por lo tanto, está al alcance de todos nosotros acabar con la pobreza y el desempleo de una vez por todas, compartamos una riqueza cada vez más grande y aumentemos el tiempo libre de todos los seres humanos para que puedan desarrollar actividades culturales y recreativas, para que el bien-vivir se pueda propagar. Todo depende de, que cada persona que se adhiera a este proyecto, practique el consumo solidario, colaborando con la preservación de los ecosistemas, con la justicia social y con la promoción del ejercicio ético de la libertad de todas las personas, independientemente de su etnia o credo.

La solidaridad indica una relación de responsabilidad entre personas unidas por intereses comunes, de tal manera que cada elemento del grupo se sienta con la obligación moral de apoyar a los demás. Colaboración solidaria significa, pues, un trabajo y consumo compartidos, cuyo vínculo recíproco entre las personas viene primero de un sentido moral de corresponsabilidad por el bien-vivir de todos y de cada uno en particular.

El bien-vivir, es el ejercicio humano en el cual se dispone de mediaciones materiales, políticas, educativas y de información, no sólo para satisfacer éticamente necesidades biológicas y culturales de cada uno, sino para garantizar éticamente, la realización de todo lo que se pueda concebir y desear con la libertad personal y que no niegue la libertad pública.  

Se engaña quien cree que basta con acumular muchas riquezas materiales para realizar el bien-vivir.  Del mismo modo, es un equívoco imaginar que alguien pueda practicarlo sin mediaciones materiales satisfactorias.

El bien-vivir se encuentra lejos del consumismo alienante que promueve el capitalismo.  En un mundo de hipocresías e ilusiones, el capitalismo deshumaniza las necesidades personales para que sus empresas puedan acumular plusvalía. Asimismo, genera nuevas necesidades y deseos, creando satisfacción y felicidad alienadas para acumular cada vez más capital con la venta de las mercancías que puedan satisfacerlas. En este mundo de mercancías, los bienes materiales valen más que las personas, y éstas sólo son reconocidas socialmente al participar de esta riqueza, cuando la ostentan. Sin embargo, si son despojados de sus bienes no tendrían reconocimiento social, pues bajo la lógica del capital, estas personas valen menos que la riqueza que poseen.

Si para vivir bien es necesario disponer de mediaciones materiales que garanticen nuestra libertad personal, cabría considerar que ninguna propiedad material proporcionará el bien-vivir si no se dirige a la colaboración solidaria.

La colaboración solidaria es una actitud ética que orienta nuestra vida y una posición política ante la sociedad a la que pertenecemos. Éticamente se trata de promover el bien-vivir de cada uno en particular y de todos en conjunto y, políticamente, de promover transformaciones en la sociedad con este mismo fin.

Algunos estudiosos consideran como redes de movimientos sociales a un amplio conjunto de foros y articulaciones muy variadas que conectan organizaciones y entidades populares. Actualmente, en Europa se utiliza la expresión Red de Economía Solidaria para referirse a la articulación de ciertas actividades de financiamiento, producción y comercio.

La idea elemental de red es bastante simple. Se trata de una articulación entre diversas unidades que, a través de ciertas conexiones, intercambian elementos entre sí, con lo cual se fortalecen recíprocamente y se pueden multiplicar en nuevas unidades. Dichas unidades fortalecen todo el conjunto en la medida en que éste las fortalece, permitiéndole expandirse en nuevas unidades o mantenerse en equilibrio sustentable.  Cada nódulo de la red representa una unidad y cada hilo un canal por donde esas unidades se articulan a través de diversos flujos.

Un principio básico de esta noción de red es que ella funciona como un sistema abierto que se auto-reproduce, esto es, como un sistema autopoiético.

Otros dos principios de red que la convierten en revolucionaria son los de intensividad y extensividad. Ampliar la intensividad significa que cada unidad de la red pueda alcanzar e incluir un número mayor de personas en el lugar donde actúa. Ampliar la extensión significa también expandir la red a otros territorios colaborando en el surgimiento de nuevas unidades suyas y en el desarrollo de estas, ampliando el alcance de la red y fortaleciendo su conjunto.

Es por su diversidad, integralidad y realimentación que la red puede crecer de forma creativa. Una red capaz de conectar la diversidad será capaz de integrar, de manera fecunda y creativa, las acciones realizadas en la esfera pública no-estatal que integran a todas la ONG’S, organizaciones populares, asociaciones, movimientos, etc., practicantes de la colaboración solidaria articulando los recursos y consolidando la implementación de sus proyectos, fortaleciendo cada nódulo en la medida en que éste mantiene un flujo constante con los demás.

   Cf. Ilse SCHERER-WARREN, Redes de Movimientos Sociales, Sao Paulo, Loyola, 1993.

 CENTRO NUOVO MODELLO DI SVILUPPO. Guida ao Consumo Critico- Información sul comportamento delle imprese per un consumo consapevole. Bolonia, EMI, 2ª ed., 1998, p. 30.


Integralidad significa que todos los objetivos de colaboración solidaria que defienden los diferentes nódulos de la red de manera particular, se asuman por el conjunto de los nódulos de la red, la idea de realimentación significa que las acciones que desarrolla la red, a través de sus nódulos y sus articulaciones, generan nuevas acciones de la propia red, ampliándola en cuanto tal y expandiendo el conjunto de sus acciones en un círculo virtuosos capaz de aglutinar cada vez a más personas, actuando sobre áreas cada vez más diversas haciendo brotar nuevos nódulos, y que a su vez, fortalecen al conjunto de la red en la medida que introducen diversidades que sobrepasan los flujos del conjunto, lo que posibilita nuevas transformaciones de cada nódulo en particular y de la red como un todo.

El consumo solidario se da cuando la selección de lo que consumimos se hace no sólo considerando nuestro bien-vivir personal, sino también el bien-vivir colectivo.  Este tipo de conducta solo es posible cuando las personas comprenden que la producción encuentra su finalidad – o su fin – en el consumo, de que este tiene impacto sobre todo el ecosistema y sobre la sociedad en general. El consumo es la última etapa de un proceso productivo y las decisiones de consumo pueden influir tanto en la generación o el mantenimiento de puestos productivos en una sociedad, en la preservación de ecosistemas, en el reciclaje de materiales, en el combate a la contaminación, en la promoción del bien-estar colectivo de la población de su comunidad, de su país y del planeta; pero también pueden generar desempleo, colaborar en la destrucción de ecosistemas y en la extinción de especies vegetales y animales, en la producción cada vez mayor de basura no biodegradable, en el aumento de la contaminación y en empeorar la calidad de vida de la población de su comunidad, de su país y del planeta como un todo.

Consumir un producto que posee las mismas cualidades que los similares –siendo o no un poco más caro- o un producto que tenga una calidad un poco inferior a los similares –aunque también sea un poco más barato-, con la finalidad indirecta de promover el bien vivir de la colectividad (mantener empleos, reducir jornadas de trabajo, preservar ecosistemas, garantizar servicios públicos no-estatales, etc), es lo que denominamos aquí como consumo solidario.

Las redes de colaboración solidaria se pueden considerar bajo tres aspectos: económico, político y cultural. Es imposible desarrollar cualquier actividad política sin la mediación condicionante de elementos económicos y culturales; igualmente, toda acción económica supone cierta organización colectiva del poder y un conjunto de mediaciones simbólicas; finalmente, las acciones culturales, del mismo modo, están intrínsecamente condicionadas por elementos económicos y políticos.

La unidad básica de la red es la célula. Sin embargo, lo que permite a las células conformar una red es la interconexión entre ellas, lo que les permite enviar y recibir flujos materiales, informativos y de valor, asegurando la expansión y perfeccionamiento de la red como un todo. La red solidaria se destaca porque toda célula productiva es, primeramente, una célula de consumo y que todas las células de la red se interconectan por movimientos de consumo y producción. Por lo tanto, el primer énfasis está en las conexiones de la cadena productiva y en el flujo o intercambio que se establecen en las relaciones de consumo y producción de las diversas células interconectadas. Todo consumo de la red se clasifica bajo dos categorías: consumo final y consumo productivo. El consumo final es aquel practican todas las personas que consumen productos y servicios para satisfacer sus necesidades y sus deseos. Consumo productivo es todo lo demandado para la realización de otros productos y servicios.

Sin embargo, una célula no es capaz de producir todo lo que necesita para satisfacer su consumo final y su consumo productivo. Los principios de diversidad y de integralidad que rigen la organización de la red, indican que para que la red se pueda fortalecer y expandir, debe tender a diversificar sus células y productos que se elaboran en ella, de manera que atienda una diversidad más grande de demandas de consumo final o productivo del conjunto de las células de consumo o de producción.

Aunque actualmente existan muchas unidades productivas de carácter solidario en el todo mundo que permanecen funcionando gracias al consumo practicado por amplios segmentos solidarios, esas unidades aún no se pueden considerar células, pues no están interconectadas en redes de producción y consumo.

Sin embargo, esas unidades se pueden convertir en células en la medida que se conecten en red. Para esto, es necesario que tengan conocimiento recíproco, levanten (registren) las demandas de sus trabajadores, de lo que consumen sus productos, de los insumos y otros materiales consumidos en el proceso productivo, y establezcan un proyecto conjunto para atender progresivamente esas demandas, diversificando su propia producción o promoviendo el surgimiento de nuevas células, ya sea por cadenciamento, o por generación espontánea. Se trata pues, de mapear las actividades productivas existentes que ya tienen un carácter solidario o que podrían tener interés en convertirse a ese sistema, las demandas por consumo final o productivo que podría atender la red y definir las nuevas células o líneas de producción que convendría generar o establecer. Al Inicio parece adecuado considerar como áreas estratégicas para la diversificación productiva, las que responden a necesidades básicas, tales como alimentación, vestido, artículos de higiene y limpieza, construcción de viviendas, etc. Dada la fragilidad inicial en el sistema de crecimiento, la producción generada en las células se debe dirigir, fundamentalmente, a la satisfacción de las demandas locales de la región donde la red está establecida.

Las redes que fueran surgiendo en varias regiones se podrán conectar de acuerdo al principio de agregación, y esto será benéfico para el conjunto de las células, puesto que se aumentará la diversidad de productos que circulan por la red y cada célula podrá alcanzar a un conjunto más grande de consumidores. Al poco tiempo, las redes próximas que se van conectando y expandiendo, se podrán agregar a redes remotas, dando origen a redes macro-regionales. El último paso será la constitución de una red mundial, versión post-capitalista  de lo que sería una Unión Económica Mundial.

Cabe destacar que esas redes articularán también células prestadoras de servicios educativos, médicos, odontológicos y jurídicos, entre muchos otros, pudiendo ofrecer cursos de salud, de informática, de alfabetización, etc., prestar asesoría jurídica, administrativa y contable, apoyo al desarrollo tecnológico ecológicamente sustentable en función de las necesidades locales, etc. Así por ejemplo, los hospitales filantrópicos, que sobreviven con mucha dificultad, se podrían integrar a estas redes suministrando servicios de salud a sus participantes y recibiendo, como contrapartida mensual, una cantidad diversificada de alimentos producidos ecológicamente, materiales de limpieza, servicios de jardinería, pintura, vigilancia, etcétera.

Cualesquiera que sean los servicios y las actividades productivas, se pueden integrar progresivamente en las redes de colaboración solidaria, diversificando los productos y servicios proporcionados en ellas y mejorando la calidad de vida de todos.

Los criterios básicos de participación en estas redes han sido sintetizados en los siguientes tópicos:

* No existe ningún tipo de explotación del trabajo, ni en el consumo o dominación en las empresas;

* Se busca preservar el equilibrio de los ecosistemas (respetándose a las empresas en transición que aún no sean ecológicamente sustentables);

* Se comparte un porcentaje significativo de los excedentes con el fin de acrecentar la propia red;

* Autodeterminación de los fines de autogestión de los recursos, en un espíritu de cooperación y colaboración entre todos los participantes.

 

 MEXICO, REDES DE COLABORACION SOLIDARIA, Aspectos económicos-filosóficos: complejidad y liberación. Euclides André Mance 

Entre sus objetivos básicos se incluyen:

* Atender las demandas de consumo de los miembros de las redes, produciendo y comercializando bienes y servicios con calidad técnica, social y ecológica;

* Producir ecológicamente en las redes todo lo necesario para satisfacer sus demandas, aun cuando ya se encuentren atendidas por el mercado capitalista: productos finales, insumos, servicios, etc.;

* Corregir flujos de valores, evitando retroalimentar la producción capitalista, lo cual ocurre cuando empresas solidarias compran bienes y servicios de empresas capitalistas;

* Generar nuevos puestos de trabajo y distribuir el ingreso, con la organización de nuevas empresas que satisfagan las necesidades de la propia red;

* Remontar de manera solidaria y ecológica las cadenas productivas, buscando garantizar las condiciones económicas para el ejercicio de las libertades públicas y privadas éticamente ejercidas.

La viabilidad de esta alternativa post-capitalista depende:

 

* De la difusión del consumo solidario;

* De las reinversiones de los excedentes;

* De la colaboración solidaria entre los participantes.

Considerando las bases del consumo solidario y de la reinversión colectiva de los excedentes, cabe destacar que el acto de consumo, más allá de ser sólo un acto económico, ¡es también un acto ético y político!

 

En efecto, se trata de seleccionar con autonomía los bienes de consumo y servicios que requerimos, viendo simultáneamente:

* Atender nuestras necesidades y deseos;

* Llevar a cabo un nuevo bienestar personal;

* Promover el bienestar de los trabajadores que elaboran o comercializan aquel producto o servicio;

* Mantener el equilibrio de los ecosistemas.

 

En resumen, la práctica del consumo solidario nos permite contribuir a la construcción de una nueva sociedad justa, libre y solidaria. Analicemos cómo es posible esto.

 

Veamos lo que ocurre, desde el punto de vista económico, cuando un número significativo de consumidores utiliza los bienes y servicios de las redes solidarias:

 

1. Sus empresas venden toda su producción.- con eso se amplía el excedente alcanzado y se tiene un mayor volumen de recursos para la reinversión colectiva en la implantación de otras empresas solidarias.

2. Generación de nuevos puestos de trabajo.- una vez que nuevas empresas son organizadas con los excedentes obtenidos por la venta de toda la producción.

3. Producción de otros bienes y servicios aún no disponibles en esas redes.- con la creación de nuevas empresas se tiene una mayor oferta de bienes y servicios a los consumidores, tanto en diversidad como en calidad.

4. Distribución del ingreso por la incorporación de más personas al proceso productivo, en la medida en que más personas pueden trabajar y recibir una justa remuneración por su trabajo, pudiendo incrementar su patrón de consumo, se tiene un aumento de demanda de productos finales en el interior de la red.

5. Preservación del equilibrio de los ecosistemas, dado que las empresas solidarias operan con ese compromiso.

6. La reinversión colectiva de los excedentes permite, reducir progresivamente la jornada de trabajo de todos; elevar el tiempo libre para la recreación y elevar el patrón de consumo de cada persona.

 

Pero, ¿qué ocurre cuando consumimos bienes y servicios capitalistas? Contribuimos, en general, a mantener la explotación de los trabajadores, aumentar la degradación ambiental, acentuar la concentración de la riqueza y la exclusión social. Mientras no existan productos y servicios solidarios de fácil acceso que sustituyan a los similares del mercado, no habrá otra alternativa que consumirlos. Sin embargo, en la medida en que existan, tal sustitución puede ser hecha, con ventajas para los consumidores, los productores y los ecosistemas.

 

El consumo solidario es practicado con el objetivo de contribuir socialmente para el bien común, ya que se trata del consumo de la producción completa y tiene impacto sobre todo el ecosistema y sobre la sociedad en general. Así en nuestras decisiones de consumo, al contrario de contribuir en la manutención de la explotación de los trabajadores, reproduciendo una sociedad capitalista injusta, nosotros colaboramos en el combate a toda forma de explotación de los seres humanos y en la construcción de una nueva sociedad colaboradora y solidaria.

 



PROPIEDADES BÁSICAS DE LA RED

 

*Autopóiesis.- cualidad que tiene para reproducirse a sí misma en la medida en que es capaz de generar los bienes, servicios y valores necesarios para satisfacer sus propias demandas y un excedente que le permite expandirse incorporando más personas y aumentando, así, la demanda laboral.

 

* Intensidad.- cualidad de involucrar el mayor número posible de personas tanto en el consumo como en la labor solidaria.

 

* Extensión.- cualidad de generar nuevas células laborales y de consumo en regiones cada vez más lejanas, posibilitando llegar hasta ellas los flujos de materiales, información  y valor necesarios para promover el desarrollo local autosustentable.

 

* Diversidad.- cualidad de atender las diversas necesidades y deseos de los consumidores y empresas solidarias, generando para ello la mayor diversidad posible de bienes y servicios, buscando construir una red de todo lo que consumen aún del mercado capitalista en función  de su bienestar o como elementos necesarios al proceso productivo.

 

* Integración.- significa que cada célula, a través de la red, está conectada a todas las demás, siendo afectada por el crecimiento de ellas o por sus problemas y dificultades, generando así, la necesidad de un crecimiento orgánicamente sustentable de la red como un todo en razón de que se dimensiona la composición orgánica de cada célula en particular, esto es, la incorporación de tecnología en su relación con el trabajo vivo empleado.

 

* Retroalimentación.- cualidad de cada célula para demandar productos y servicios de otras, lo que permite el crecimiento sustentable de todas, es decir, de la red en su conjunto. Cuanto mayor es el número de células con mayor intensidad, mayor es la retroalimentación de la red.

 

* Flujo de valor.- significa que el valor económico producido en cada etapa de la cadena productiva circula por la red, pudiendo concentrarse o salirse de ella, es decir, cuando una célula productiva compra insumos del mercado capitalista, una cierta cantidad de valor sale de la red, retroalimentando al giro capitalista. Mientras si una nueva célula que produzca aquel insumo fue creada en conexión con las demás, entonces aquel valor permanece retroalimentando la producción de otra célula de la red. El excedente de valor producido por la red puede ser utilizado para crear nuevas unidades laborales que satisfagan sus propias demandas productivas o de consumo final o para, progresivamente, reducir la jornada de trabajo de todos.

* Flujo de información.- Significa que todo el conocimiento generado en la red está disponible a cualquier célula. Así, si por crecimiento una nueva célula fue creada en un lugar distante, a partir de ella la comunidad puede obtener toda la información necesaria para reproducir cualquiera de las demás células de aquella red, posibilitando realizar la intensidad, ampliando posibilidades de empleo y renta local, mejorando el patrón de consumo de todos los involucrados en la colaboración solidaria.

 

* Flujo de materiales.- significa que lo que es producido en una célula puede ser objeto de consumo productivo o consumo final por otras células, de manera que una retroalimenta a otra. Con el desarrollo de la red, la tendencia es que va remontando solidariamente el conjunto de las cadenas productivas.

 

* Agregación.- cualidad de redes locales para integrarse en redes regionales, luego en redes internacionales y finalmente en redes mundiales de colaboración solidaria. Cada agregación fortalece las redes que se integran, ampliando la diversidad de ofertas de productos, aumentando la demanda de ellos y totalizando un número mayor de volumen de excedente, que puede ser aplicado en la creación de nuevas células, ampliando la extensión, esto es, la capacidad de expansión de la red, en razón del mayor flujo de valor y especialmente de información, con un banco de datos mucho mayor de células adaptables a las diferentes realidades locales.

 



GESTIÓN DEMOCRÁTICA

 

La gestión de la red debe ser necesariamente democrática, ya que su surgimiento y buen funcionamiento depende de la colaboración solidaria, lo que supone la adhesión y participación libre de cada persona. Entre otros aspectos tenemos:

 

 Descentralización, una vez que no hay un núcleo central y que a partir de cada célula se pueden construir nuevas redes complejas.

 

 Gestión participativa, una vez que todos los trabajadores y consumidores - ejerciendo la autogestión - participan en las decisiones sobre el surgimiento de nuevas células, sobre lo que debe ser producido, sobre la reinversión de excedentes, etc.

 

 Coordinación, electa democráticamente por las células, con atribuciones y condicionantes de actuación que son establecidas de la misma manera.

 

 Regionalización, con las instancias democráticas organizándose desde las células hasta las instancias regionales y mundiales.

 



SURGIMIENTO DE NUEVAS CÉLULAS

 

Las Células pueden surgir de diferentes maneras:

 

 Generación espontánea.- cuando cualquier persona movida por la libre iniciativa solidaria propone el surgimiento de una nueva célula, sea de consumo o laboral, buscando lograr algún bien o servicio.

 

 Eslabonamiento.- se  trata del surgimiento de una nueva célula que busca producir algún insumo o elemento para otra célula o prestarle algún servicio permanente, permitiendo que el flujo de valor retroalimente al propio crecimiento de la red.

 

 Fisión.-, ocurre cuando una célula, teniendo una facturación superior al doble de su punto de equilibrio o alimentando a un conjunto elevado de otras células, es fraccionada, creando  otra célula similar dando ahora el servicio a más células, haciendo viable un crecimiento seguro de la red.

 

 Conversión del sistema.-, se trata de la transformación de las empresas capitalistas en empresas solidarias, una vez que, no consiguiendo competir en el mercado capitalista, sus propietarios en común acuerdo con los trabajadores, optan por convertir aquella unidad productiva en un sistema de colaboración solidaria, asumiendo los criterios que la red establece para esa participación.

 



DINÁMICA DE LAS CÉLULAS

 

 Grado de conectividad.- cada célula mantiene un cierto número de conexiones con las demás, comprando y vendiendo productos y servicios. Células hiperconectadas, en la condición de proveedores, necesitan ser fraccionadas, garantizándose el crecimiento seguro de la red.

 

 La producción. - realizada por las células laborales, puede ser analizada considerándose el valor de la reposición, esto es, el valor que la célula necesita producir para atender  las demandas de su propia reposición como célula (punto de equilibrio) y el valor excedente, esto es, el valor de más producido (considerado lucro bajo el sistema capitalista) que será reinvertido en la red, permitiendo  el surgimiento de nuevas células por eslabonamiento, fisión o generación espontánea.

 

 El consumo.-a su vez, es realizado por todas las células. Células de consumo realizan el consumo final; mientras que células laborales, el de tipo productivo. Toda forma de consumo puede retroalimentar la red como un todo, cuando las células laborales son capaces de atender la demanda.

 


Referencia bibliográfica:

André Mance, Euclides. (2001). La revolución de las redes. La colaboración solidaria como una alternativa pos-capitalista a la globalización actual. Brasil.

 

 

Análisis y reflexión de la teoría euclediana sobre economía solidaria

Por: Gerardo J. Alva Castillo

 

En el aspecto económico y en contraposición a la economía capitalista que, centra en el propio capital y el mercado, el crecimiento; las Redes de colaboración y economía solidaria son una categoría valorada para colocar en el centro del crecimiento social al Ser Humano e integrar procesos solidarios de producción, comercialización, servicios, financiamiento ético y consumo crítico y responsable, llevado adelante por organizaciones populares en un movimiento de retroalimentación y expansión colectivo, autogestivo,  autosustentable, autónomo alternativo.

Las Redes, tienen como objetivo inicial, articular en forma solidaria y sustentable el consumo y financiamiento ético, de manera autogestiva contribuyendo a redistribuir el ingreso, la producción de empleos y nuevos emprendimientos, para satisfacer las necesidades y demandas de las personas organizadas en las propias Redes y generar condiciones para que sus integrantes ejerzan ética y moralmente, con trabajo colectivo y responsabilidad personal, las libertades públicas y privadas.

Bajo dichas condiciones y reinvirtiendo los excedentes colectivamente, conseguir una reducción progresiva de las jornadas de trabajo, para lograr tiempo libre y mejorar la calidad de vida, al mismo tiempo que se promueve una nueva cultura del consumo de cada persona y en colectivo de la Red.

De tal suerte, las Redes de colaboración y economía solidaria, permiten aglutinar los más diversos actores sociales en un movimiento estructurado, orgánico y transformador, para atender demandas inmediatas de consumo colectivo y personal al potenciar la fuerza de trabajo de la diversidad de los actores participantes. Procurando estimular precios justos y por lo demás, negando la explotación del trabajo, la expropiación de la política y la cultura.

En las recientes décadas, observamos el surgimiento y/o desarrollo y propagación de muchas e innumerables prácticas de colaboración solidaria en el ámbito económico. Se destaca la renovación de la autogestión de empresas por parte de los trabajadores, el comercio justo, el consumo solidario, organizaciones solidarias de marca y etiquetado, agricultura orgánica y ecológica, consumo crítico y solidario, sistemas locales de trueque, sistemas comunitarios de intercambio con monedas sociales, redes de trueque, sistemas de microcrédito, bancos del pueblo, grupos de compras solidarias, movimientos boicots y difusión de software libres. Sin embargo, nuestro objetivo habría de contemplar estructurar y organizar el conjunto de elementos en un movimiento autopoiético integrador globalizado.

En el ámbito económico, en relación a las Redes solidarias se trata de la difusión del consumo colectivo para generar ahorros al grupo solidario y estos ahorros, una parte sea para beneficio personal del consumidor y otra para generar emprendimientos solidarios y trabajo solidario, que significa seleccionar los bienes de consumo o servicios que atiendan nuestra necesidades y deseos procurando no solamente nuestro “libre buen vivir”, sino el bien vivir de los trabajadores que elaboran dichos productos o servicios, así como, el equilibrio de los ecosistemas.

 

A manera de ejemplo, si formamos un grupo solidario de taqueros, compraríamos los mismos productos para elaborar los tacos al hacerlo colectivamente, es decir consumo colectivo, tendríamos ahorro pues por mayoreo resulta más económico (en el propio mercado capitalista). Consecuentemente, con parte de ese ahorro formamos un fondo para iniciar una tortillería, por lo tanto, el grupo solidario no compraría en el mercado capitalista la tortilla sin estaría generando un emprendimiento solidario, empleo y ahorro para la red solidaria.

Considerando pues la acción de producir y consumir, no solamente como una acción económica, sino también como una acción ética y política. Se ha de buscar integrar consumo (ético y responsable), comercialización (precio justo), producción (revalorando el trabajo y negando la explotación) y crédito (ético), en un sistema armónico y autónomo, colectiva y democráticamente planeado y administrado, para responder a una producción sustentable y ecología que satisfaga las necesidades, el buen vivir de todas las personas, en todas las dimensiones, sin dejar de lado la cultura, el arte, y aún el tiempo libre.

En relación a la educación y la información, las Redes de colaboración solidaria promueven, la recuperación de la sensibilidad, la autoestima y la “construcción de saberes colectiva y democráticamente, así como otros elementos de orden ético y estético”, imprescindibles para realizar en cada persona y en toda la comunidad y sociedad, el buen vivir.

Se promueve pues, necesariamente, la solidaridad y la socialización en cuanto al conocimiento para ampliar la participación en la toma de decisiones e igualmente se promueve el desarrollo tecnológico.


Nota: Antes de realizar la actividad, favor de ver el video previamente.



Circuito Económico Solidario de Támesis (Cesta) -- La otra Economía

 
 
Vistas
61 Número de vistas
45 Vistas de miembros
16 Vistas públicas
Compartir en redes sociales
Compartir enlace
Usar un enlace permanente para compartir en redes sociales
Compartir por correo

Por favor iniciar sesión para compartir esto webpage por correo.

 

© 2019 Gobierno de Puebla.
Aviso de privacidad