Contenido del curso

4.1 La empresa social y su administración



4.1 LA EMPRESA SOCIAL Y SU ADMINISTRACIÓN



La empresa social y su administración

El caso cooperativo

D.R. © José Ignacio López Carbajal

Sociedad Cooperativa de Trabajadores de Pascual

Fundación Cultural Trabajadores de Pascual y del

Arte A.C.

Obra inscrita en el registro Público del Derecho de

Autor: 03-2008-041811380400-01

Primera edición: febrero de 2009

Diseño editorial: José Martínez López

Impreso y hecho en México





La cooperativa como empresa social



Antecedentes


La Reforma de 1983 al artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos considera un nuevo sector de participación, denominado sector social de la economía constituido por los ejidos, organizaciones de trabajadores, cooperativas, comunidades, empresas que pertenezcan mayoritariamente o exclusivamente a los trabajadores y, en general, de todas las formas de organización social para la producción, distribución, y consumo de bienes y servicios socialmente necesarios. Artículo que da reconocimiento a un sector que no es público ni privado, sino que tiene otras características, ya que no se conforma por capital, fundamentalmente, sino por trabajo. En el caso de las cooperativas su origen se remonta al siglo XIX, con la revolución industrial y el naciente capitalismo, época en que la maquina desplaza el trabajo del hombre creándose un desempleo masivo y la explotación del trabajador. Ante esta perspectiva surge el cooperativismo como una forma de liberar al trabajador de la explotación por la producción y el consumo.



En México el cooperativismo tiene una amplia y antigua tradición que contrasta con un pobre presente y un prometedor futuro, esto significa que en la historia del cooperativismo mexicano se han presentado grandes fracasos, como los casos de las cooperativas pesqueras y de transporte, que han perdido sus concesiones pasando de una situación exitosa a una de marginalidad; debido a la dependencia de un Estado «paternalista», que con la llegada del neoliberalismo se debilitó, así como los apoyos ofrecidos al cooperativismo. En lo fiscal también se perdieron muchos privilegios al otorgársele un tratamiento fiscal casi idéntico al de las empresas mercantiles lucrativas, olvidándose de su naturaleza social.



Por otro lado, también hay experiencias exitosas como los casos de las cooperativas surgidas de luchas sindicales que son modelos de empresas sociales triunfadoras, podemos citar dentro de la industria cementera a la Cruz Azul y en la industria refresquera y de bebidas a la Cooperativa de Trabajadores de Pascual. Ambas cooperativas enfrentaron diversos problemas y han subsistido teniendo crecimiento en el mercado de la globalización ante empresas transnacionales o grandes consorcios nacionales.



México es uno de los países latinoamericanos con mayor tradición cooperativista, sus antecedentes se remontan a finales del siglo XIX, con la organización de artesanos de esa época, sin embargo, algunos autores ubican sus orígenes en el México prehispánico con el Calpulli, organización agrícola de los aztecas. Comunidad asociativa relativamente pequeña (1600 PERSONAS), orientadas a la producción agrícola y dirigidas democráticamente El cooperativismo nacional se ha impulsado por medio de diversas legislaciones como la de 1927, 1933 y 1938, esta última bajo la presidencia del general Lázaro Cárdenas, que buscó el robustecimiento de la clase trabajadora, conllevando un amplio apoyo al movimiento cooperativo, estableciéndose así las bases del cooperativismo moderno.

Después de más de sesenta años de funcionamiento de la ley cardenista, se hizo necesaria su actualización, y en 1994 se aprueba una nueva Ley General de Sociedades Cooperativas, que desliga el cooperativismo de la tutela estatal, para volverlo más autónomo e independiente, no obstante, el cooperativismo sigue enfrentando una serie de problemas para su adecuado desarrollo, de los cuales destacan los siguientes:

• Falta de conocimiento de los propios cooperativistas sobre cuáles son los principios y la ideología cooperativa.

• Poca claridad en el medio cooperativo con respecto al aspecto económico empresarial. Falta de cultura colectiva de los mexicanos, privilegiando el individualismo y su beneficio personal sobre los demás.

• Dificultad para integrar un movimiento cooperativo nacional debido a la extensión territorial y la dispersión geográfica de las cooperativas. Ya que esto no ha permitido contar con una presencia política, económica y social en el país.



Características de la empresa social


Como se ha comentado anteriormente, la empresa social, por tener diferentes objetivos a los de las empresas mercantiles lucrativas, cuenta con características propias de acuerdo a su naturaleza:



Objetivos económicos y sociales.


Todas las empresas, sin importar la figura asociativa a la que pertenezcan, cumplen con objetivos económico-sociales. Las empresas sociales deben buscar un equilibrio entre ambos aspectos, en virtud de que por su naturaleza pretenden proporcionar beneficios a sus agremiados, motivo por el cual deben operar con un nivel de eficiencia para cubrir sus gastos y obtener rendimientos al final del ejercicio social, a fin de poder crecer y proporcionar diversos servicios y prestaciones a sus miembros, a diferencia de las empresas lucrativas que anteponen los objetivos económicos a los sociales, con la finalidad de obtener las mayores ganancias.



Democracia y participación.


Un aspecto trascendental de las empresas sociales es el establecimiento de condiciones de igualdad en derechos y obligaciones de sus miembros, situación que facilita la participación plena, en lo relativo a la toma de las decisiones principales del organismo social, en la mayoría de los casos a través de asambleas generales de socios, donde los miembros eligen a sus representantes por mayoría o unanimidad de votos, con el fin de que estos administren y vigilen el correcto funcionamiento de la empresa. En este tipo de empresas los votos no son en función del capital, sino por la calidad de integrante o trabajador que aportan su trabajo físico e intelectual.



Solidaridad y ayuda mutua.


Una condición esencial para el buen funcionamiento de la empresa social es la de contar, por parte de sus integrantes, con principios y valores que fomenten la interacción de sus miembros con el fin de lograr sus intereses comunes, ya que el éxito personal depende del éxito colectivo. Por tal motivo, este tipo de organizaciones funcionarán mejor si quienes la integran cuenten con estos valores, ya que la organización es el instrumento para que el individuo alcance sus propósitos.



Distribución equitativa.


Los socios al ser generalmente los dueños de los medios de producción, buscan la distribución equitativa de los ingresos o rendimientos, basándose en el trabajo y no en el capital aportado, para ello en los estatutos o en una asamblea general establecerán el procedimiento respectivo.



Transparencia en la información. Uno de los aspectos fundamentales de las organizaciones sociales es la confianza, por tratarse de una empresa de carácter colectivo con administración democrática, razón por la cual debe existir un manejo transparente de la información económica, contable y administrativa, siendo esta la base para la toma colectiva de decisiones.



Propiedad mayoritaria o exclusiva de los socios.

El fundamento de la autonomía de una organización social es el contar con la propiedad total o parcial de los medios de producción, puesto que esto permite tener independencia del poder del capital y facilita la aplicación de la democracia.



Elimina la discriminación.


Las empresas sociales surgen para brindar oportunidades de realizar una actividad productiva a las personas rechazadas por la sociedad neoliberal, en un mundo donde las empresas lucrativas cada día imponen mayores limitaciones a la contratación de personal, generando discriminación por causas de género, edad, pertenencia a grupos étnicos, discapacidad, etc., lo cual ha generado desempleo y pobreza. Lo anterior nos presenta una radiografía que considera los principales elementos de la empresa social y sus características, con ello la distinguimos de los otros tipos de empresas privadas y gubernamentales, que se identifican o contraponen con algunos de sus elementos, lo antes expuesto me permite suponer que esta organización representa una alternativa para construir un modelo de desarrollo más justo, equitativo y democrático.

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